Comercios de arte en Barcelona a partir de 1850.

 

 

Siguiendo la dinámica del periodo anterior, la comercialización de cuadros se desarrolla principalmente en las tiendas de estampas y marcos como las de  Miguel Jumelin y Antonio Cousseau,  Mariano Bordas, Felix Descoins, Joan Font, José Marignac, Jose Neto, Parera, Joan Baptista Parés, Nicolas Planella, Josep Roca  y Mercedes Vilajeliu. Habria que añadir a estos comercios, los de artículos de Bellas Artes de Alejandro Planella  y Jacinto Barlés, y también los llamados establecimientos de quincallería como A la Villa de Madrid, A la Serpiente Oriental o La Maravilla. Otra actividad que revitalizó el mercado fue la celebración de las primeras subastas especializadas en pintura como las realizadas en la calle Canuda y las protagonizadas por  la empresa El Martillo Barcelonés.

Claudio Silva. Marina. 1867

Lo que es evidente es que si bien hasta 1850 el panorama artístico era bastante desolador, Barcelona goza a partir de la segunda mitad del siglo XIX de una actividad comercial artística considerable que se manifiesta en la venta de pinturas.  Por poner algunos ejemplos,  el taller de marcos dorados del Sr. Parera de la calle Duque de la Victoria presentaba en 1855 una pintura al óleo titulada Safo de un joven artista barcelonés, en 1859 el arzobispo de Tarragona adquiría al comerciante de marcos  José Neto los cuadros “Santa Águeda  y Santa Lucía” para la capilla de Santa Tecla de su Iglesia [1]. En 1862 el comercio “La maravilla"  de la calle Fernando, exponía un retrato del rey realizado por el pintor  Miquel Gimferrer y en 1863 un cuadro  del pintor Italiano  Luis Gualtieri  que causaba sensación entre los paseantes.  En una tienda de estampas de la calle Baños, el pintor barcelonés Claudio Silva [2] expuso en septiembre de 1864 dos pinturas representando “La vida” y “La muerte”.[3]    

                                                      

Paralelamente a estos comercios, surgen los primeros intermediarios, como es el caso del eminente presbítero Josep Sayol Echevarría (Barcelona 1810-1885)[4] que en febrero de  1851  desde su domicilio de la calle Petrixol intermedia en el negocio de pinturas a través de un conocido suyo que va a trasladarse a Roma, por lo que se ofrece para llevar a cabo cualquier comisión, negocio o encargo para la compra de cuadros. Por otro lado, observamos que en 1851, Antoni Monfort hace de representante en Barcelona del pintor valenciano Fortunato Bonich y que en 1852 esta activo el pintor y marchante de cuadros italiano Antonio Besser, que ya vendía desde 1847 cuadros antiguos en Madrid.  

Otra posibilidad de exponer para los jóvenes artistas era a través de la academia particular de pintura  de Antoni Esplugas  (padre del fotógrafo Antoni Esplugas i Puig) que en  la década de  1850 tenia una academia  particular de dibujo natural  en la Rambla de San José  en la cual celebraba  exposiciones anuales donde exhibían los cuadros sus discípulos[5].

Otros pintores optaban por organizar ellos mismos sus propias exposiciones como Lluis Vermell  que en 1852   volvería a reaparecer en Barcelona montando su propia muestra de pinturas,  " invitando a los amantes de las Bellas Artes  a ver una pequeña  exposición de sus obras originales en pintura y escultura en su nuevo estudio de la calle Canuda", 5.[14] Pero Vermell, viajante incansable se trasladó en 1853 a Madrid donde montó otra exposición en su estudio de la calle Alcalá[15].

 Las subastas

Periodicamente se celebran  ventas y subastas significativas de cuadros de colecciones privadas como la llevada a cabo en septiembre de 1850 por el señor Martorell  que ponía en venta cinco cuadros que según se asegura son originales[6] de Ribera San Juan bautizando el Salvador, Caravaggio San Pedro negando a su maestro, Rafael de Urbino Sagrada familia,  Coxie San Jerónimo, y Cimabue Adoración de los Santos Reyes. En 1851 nos consta que subastaron treinta y tres cuadros de varias dimensiones de una colección de cuadros en una casa situada frente a la torre del Melons de San Gervasio y  otra partida de cuadros de diversos autores en la casa del corredor Damián Taulet. Otras se celebraban en el Monte Pío barcelonés, pero sin duda alguna la subasta de cuadros mas importante que se realizó en este periodo fue la celebrada el 1 de junio de 1853 en la calle Canuda, 22 en la que se subastaron un total de 93 obras de grandes maestros, otros lotes correspondientes a copias y otros a autores modernos. Figurabann entre otros Murillos, nueve cuadros de Daniel de Vos, Juan Van der Hamen y León, Vicente López, Tomas Yepes, El Greco y  Caravaggio.

 Las subastas de el “El martillo barcelonés” (1854) de Fructuoso Carreras  y en las que intervenía el corredor del colegio de  subastadores  José Jofre y compañía,  estaba ubicada  en la calle  Raurich y posteriormente en  Gignas, 37 en la que admitían para subasta  toda clase de géneros y objetos, incluyendo cuadros y esculturas. También vendían directamente. Es de destacar la subasta especial de Bellas Artes  celebrada el 25 junio de 1854 con pinturas de la testamentaria del difunto General D.N.S. que constaba con cuadros de Rembrandt, David Teniers, Ferdinand Bol,  Juan de Juanes, Lucas Cranach, Alonso Cano, Murillo, Espinosa  y Solimena. En marzo de 1855 pondrían en venta una  preciosa Virgen de los Dolores y en agosto varias estatuas y bustos de personajes, procedente todo de acreditados artistas. A partir de 1860 se dedicaron mayormente a la venta de muebles y a intermediar en la venta de alhajas. Aparecen activos hasta 1871.

 

El auge de las Quincallerías

 Una de las pioneras fue los grandes almacenes de quincalla “A la villa de Madrid (1851)[7] en la calle Fernando,  44 comercio que dirigía Lorenzo Fradera y vendía  desde  cuadros, alfombras, espejos, relojes, floreros, mesas, candelabros. En 1866, cuando  Fradera construyó su nueva casa en la Rambla del centro esquina Conde de Asalto la acondicionó con  notables cuadros de reputados artistas españoles que figuraban en los salones que daban a la  Rambla.[8]

Quincallería "A la Esmeralda" en 1850

 La quincallería de Joaquím Parés denominada  A la Serpiente oriental  (1851-1856) en la calle Fernando, 30, El bazar del siglo (1851) en la calle Aviñó que constaba de nueve salones de exposición y estaba especializado en loza, cristalería y abanicos, la  quincallería El Céfiro (1852), El Depósito Bach en cuyos aparadores exhibían objetos artísticos (1852), “La barcelonesa” en la  Bajada de la cárcel (1852),  “El palacio de cristal” en  Jaime I, En 1852 “La bella jardinera” en la calle aviño ofertaba  multitud de objetos de utilidad y ornato destacando ricas obras en marfil, sin olvidar a la renombrada casa de metales Isaura que en 1851 estaban ubicados en la calle Tapineria y exponían asiduamente en sus escaparates custodias y orfebrería religiosa.  En 1852 los acreditados almacenes del Sr. Villalonga  en la calle escudillers que ofertaban  los mejores artículos de quincalla de Barcelona. Desde 1856 consta “La novedad” de Antonio Barberi y compañía, en Fernando, 23´,“La prueba del tenedor” de Juan Janini, escudillers, 50.  Desde 1861 constan que operan los señores Camarasa y Pascual, dueños de “El  Brazalete moderno”, Pascual Camarasa consta como quincallería en 1856 Escudellers, 23, Cabot, Canals y Rovellat estaban en la calle Fernando, 30  desde 1863.

 

La década de 1860

 Las tiendas de ventas de estampas y pinturas

En 1863 constan en Barcelona 13 establecimientos de ventas de estampas y pinturas. Tres se situan en la calle Petrixol, los de Joan Parés (futura Sala Parés), Maurici Ventura y Simó Bosch. Dos en la calle Ancha, son los de Nicolas Planella y Jacinto Barlés, si bien se dedican principalmente a venta de materiales de bellas artes.. Mariano Bordas se encuentra en la Plaza San Sebastian, José Duprá en la calle Tapineria, Joan Estrach en la de Aviñó, Joaquin García en la Plaza San Justo, José Marignac en Puertaferrisa, Juan Rovira en Vigatans y Mercedes Vilageliu en la calle Fernando. De todos ellos, de los fundados en la decada de 1840 solo subsisten los de Joan Parés, Nicolas Planella y Jacinto Barlés. Joan Parés por su parte compagina la regencia de su estamperia con la profesión de pintor de brocha para realizar decorados.

 La tienda de Bellas Artes de Alejandro Planella y Roura (1860-1866)

 Estaba situada en la calle Escudillers, 80 (no confundir con la Nicolás Planella) y estuvo funcionando entre 1860 y 1866 suministrando  telas, bastidores  y pinturas a los principales artistas de su época.  [9] El señor Planella, a parte de vender artículos de bellas artes, exponía con asiduidad dibujos de caricaturas en sus escaparates. Ante tal aceptación decidió publicar un álbum con 17 caricaturas denominado Álbum Artístico Universal a cargo del jóven artista con el apodo de “Fots”[10]Alejandro Planella era además un consumado pintor,  coleccionista de obras de arte, dedicose también a la docencia, teniendo como alumno a Salvador Alarma, y a la restauración[11] donde en 1894 sería designado restaurador del museo de Bellas Artes de Barcelona.   Estuvo casado con Teresa Sisteré, su hermano Macario Planella y Roura (1836-1899) fue  un reconocido “mestre d´obres”. Falleció en Barcelona el 16 de septiembre de 1900?.[12]

“A la exposición” (1865-1867)

Con este nombre, su dueño Joaquin Prax, inauguró en junio de 1865[13]  un comercio en la calle Aviño, 12 que ofrecía una propuesta ambiciosa y “única en España”  al disponer de  25.000 fotografias, grabados  y vistas a la acuarela  de gran calidad procedentes de varios países de europa. Periodicamente presentaba grandes fotografías en sus escaparates.    

En 1863 la prestigiosa confitería de La Palma  (fundada hacia 1848) de Don Gil Garriga ofrecía en el entresuelo de su tienda una amplia variedad de objetos de lujo. Estaba en la Rambla de Capuchinos, 1 frente al Liceo. Don Gil Garriga había estado previamente trabajando en Paris y Ginebra. 

Por ultimo no olvidar la Exposicion artística de Pedro Martin (1867) de la cual me ocupo en otro artículo. 

 

Paralelismos con el comercio en Madrid en este periodo

Los comercios de arte se concentran en general en la Carrera de San Jerónimo como "A la Corona de Oro" (1848) "La Dalia Azul"  que fue muy activa y la imprenta de Carlos Marquerie. Tambien consta el comercio de cuadros del pintor José Cabrera (1847), el pintor y comerciante Antonio Besser (1857), "Al Progreso Artístico" (1852), el almacén de espejos de la calle Jacometrazo  que en 1852 realiza una exposicion individuial de Ricardo Balaca, y sobre todo la prenderia de Tomas de Nicolás “El soriano” (1838-1866).

 

Pero lo cierto es que en la capital de España la exposición  privada de los cuadros aún se produce de forma restringida pues  “Aquí (en Madrid) para ver un cuadro hay que llamar a una puerta, allí (en Barcelona) las puertas están abiertas y visibles todos los cuadros. “Bellas pinturas”. [16]  

 

 

[1] La esperanza, 1 febrero 1859 y La Ilustracion Católica, 25 febrero 1887. Estaba casado con Rafaela Ramirez.

[2]  Pintor practicamente desconocido. Sabemos que expuso dos interiores en la Exposicion de Bellas Artes de Barcelona de 1866.  

 [3] Era uno el interior de una Iglesia donde se iba a dar sepultura a un cadàver, para lo cual se veía en primer termino la que estaba abierta para recibirle. La comitiva conducia a hombros  el ataud, precedida del sacerdote  y un momaguillo. Era el otro el interior de un Palacio donde se daba un baile, notandose en algunos puntós de los intercolumnios, varios grupos de damas y demas concurrentes" .El Lloyd espanyol, 27 septiembre 1864.  

 [4] José Sayol fue canonge de Barcelona y Tarragona, profesor en el instituto Balmes de Barcelona y publicó números libros sobre hagiografía (o vida de los santos).

 [5] El Ancora, 27 abril 1854, 24 septiembre 1855

 [6] El Áncora, 24 septiembre 1850.

 [7] El negocio tuvo una larga vida pues perduró hasta 1888 y paso por varios dueños como Boniquet, Ramón Jordana, y  los socios Miró Guadall y Aduá. En 1895 consta“Sucesores de Boniquet”.  

 [8] “Edificio notable” en El Lloyd español, 1 diciembre 1866.

 [9] Consta que suministró telas en 1866 a  Eduardo Llorens i Masdeu (1837-1912)   y alguna de las etiquetas de su comercio se encuentran en  varios  bastidores de cuadros de la época como una obra  de Manuel Amell i Jordá  fechado en 1866 que se encuentra en la Real Academi de Belles Arts de Sant Jordi de Barclona.

 [10] El Lloyd espanyol. 16 mayo 1865

[11] Se ha localiado una etiqueta en un bastidor de un cuadro con la inscripción“Alexandre Planella- Pintor restaurador de cuadros- Rech, 60 1ª   Josep María Xarríe“Restauració d´obres d´art a Catalunya”.

 [12] Rafols da como fecha de nacimiento la de 1860 y es demasiado prematura. Una más lógica es tomar la referencia de su hermano Macario que nació en 1836.

 [13] “A la esposicion” en El Lloyd espanyol, 8 junio 1865

 [14] El Áncora, 24 diciembre 1852

 [15] "Tributo al mérito", en El clamor público, 22 julio 1853.


   [16]  El Lloyd español, 12 noviembre 1862